Trasplante hepático

Existen infinidad de enfermedades hepáticas que pueden llevar a un niño a necesitar un trasplante hepático.

En casi todas ellas, el mal funcionamiento del hígado implica riesgo vital para el paciente y/o un rápido deterioro de la calidad
de vida del mismo.

El trasplante hepático es la única solución para este tipo de pacientes y consiste en sustituir el hígado enfermo por uno sano.

Sin embargo es importante entender que el trasplante no es una cura en sí, sino que convierte al niño en un paciente crónico, que
dependerá del sistema sanitario de por vida y precisará de un seguimiento intensivo por parte de los profesionales de la salud.

El proceso del trasplante es un proceso largo y complica que conlleva ingresos prolongados y en ocasiones recurrentes.

Estas idas y venidas del hospital (ingresos, pruebas, revisiones, intervenciones quirúrgicas…) no acaban con la cirugía de trasplante, sino que la de trasplantado es una condición que acompañará al paciente durante toda su vida.

El trasplante es un proceso terapéutico complejo.

Tipos de trasplante según la naturaleza del donante

Donante cadáver:
Cuando el donante fallece, ha informado de su intención de donar o su familia da el consentimiento y el órgano cumple los requisitos, el receptor recibirá la esperada llamada y deberá acudir inmediatamente al hospital donde se realizará el trasplante.

Donante vivo:
El hígado es el único órgano impar que puede donarse en vida. El donante REGALA una parte de su hígado al receptor y después del trasplante el hígado se regenera en ambos hasta formar dos hígados totalmente funcionales.

Tipos de trasplante según la naturaleza del injerto

Ortotópico:
El hígado entero es tomado de un donante recientemente fallecido e implantado en el receptor.

Parcial:
Una parte del hígado del donante (lóbulo) es seccionada y posteriormente implantada en el cuerpo del receptor. En el caso de los niños, generalmente se emplea el lóbulo izquierdo por su tamaño.

Split:
El hígado de un donante cadáver se divide en 2 partes, el lóbulo derecho se implanta en un receptor y el izquierdo en otro.

Dominó:
Un paciente con una patología hepática que conlleva deterioro neurológico, recibe un órgano sano; el hígado que le extraen a él puede ser utilizado en otro paciente ya que el deterioro neurológico empieza a dar síntomas a largo plazo. Este tipo de trasplante se usa sólo en pacientes adultos mayores.